viernes, 11 de mayo de 2012

La deuda externa de España

La deuda externa de España ha alcanzado, a finales del año 2011, la cifra de 1.775 millones de euros, un 165 % del PIB. Esta subida se produce después de que en el año 2010 la deuda externa española disminuyera por primera vez desde hace una década, lo que se interpretó como que la economía española estaba reaccionando y se empezaban a corregir los desequilibrios.


Con déficit por cuenta corriente en la balanza de pagos, España necesita dinero del exterior para financiar su economía y para ir refinanciando los vencimientos de esa deuda externa. Es una de las grandes diferencias con Italia, que tiene un mayor volumen de ahorro interior para costear su deuda, tanto pública como privada.

La deuda externa de las administraciones públicas es relativamente pequeña (282.000 millones de euros), lo que quiere decir que la mayor parte de la deuda pública está en manos nacionales.

Antes de la crisis, la inversión privada financiaba la deuda externa española. Pero con la crisis, los bancos han a recurrir crecientemente al BCE. La parte de la deuda externa financiada por la autoridad monetaria ha pasado de 51.000 a 175.000 millones en un solo año, con lo que ha pasado de representar menos del 3% a casi el 10% del total de la deuda externa española, y es probable que actualmente sea mayor, después de la subasta de BCE del 29 de febrero. En las estadísticas, esta deuda externa financiada por la autoridad monetaria aparece separada de la deuda de las entidades financieras con otros inversores.

España hubiera tenido que ser rescatada si el BCE no hubiera puesto a disposición de los bancos esas cantidades de dinero, lo que nos da idea de la gravedad de la situación. La principal vulnerabilidad de la economía española es la enorme dependencia de la banca de la financiación exterior y, en particular, la deuda externa a corto plazo de las entidades financieras, que supera los 360.000 millones, sin contar el dinero del BCE. Ante la falta de financiación, la banca no puede atender la demanda de crédito.

Si lo que se mira es la posición de inversión internacional neta de España, que computa todos los activos menos todos los pasivos frente al exterior, la cifra de cierre de 2011 también marca un nuevo récord, con 989.00 millones negativos, un empeoramiento de unos 50.000 millones en 2011, según datos del Banco de España. La posición del Banco de España por el aumento de sus deudas con el Eurosistema (como intermediario entre el BCE y el sistema financiero), ha pasado de -46.000 millones de euros a finales de 2010 a -170.000 a finales de 2011.


De manera que la dependencia de España respecto del BCE es cada vez mayor, lo que indica que el BCE tiene la palanca para mantenernos a flote o para obligarnos a pedir un rescate. Habrá que seguir haciendo lo que nos manden o tomar la decisión de salir del euro.

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