viernes, 1 de junio de 2012

El gran artífice

Acaba de salir el libro “Rodrigo Rato. El gran artífice”, de Carmen Gurruchaga. Veamos, antes de nada, la sinopsis que figura en la contracubierta, auque más que sinopsis parece un panfleto de propaganda electoral:

Más de cinco millones de desocupados, una herencia económica devastadora, autonomías técnicamente en quiebra, casi medio millón de pequeñas y medianas empresas desaparecidas en los últimos años… Esto es lo que el nuevo gobierno de Mariano Rajoy se encontró tras las elecciones del pasado 20 de noviembre. Sin embargo, la solución para salir adelante es posible, y el Partido Popular bien sabe cómo hacerlo.

Gran artífice del milagro económico español en los ocho años de gobierno de Aznar, nadie duda de que Rodrigo Rato Figaredo constituye la prueba de que en economía es posible dar la vuelta a la peor de las situaciones: como ministro de Economía y Hacienda logró crear casi cinco millones de empleos (más que Alemania, Francia e Inglaterra juntas). Durante muchos años al frente de grandes instituciones nacionales e internacionales Rodrigo Rato es una de las voces más autorizadas para explicar la situación en que nos encontramos. Siempre reacio a conceder entrevistas y a airear su vida, Rato se sincera por vez primera con la prestigiosa periodista Carmen Gurruchaga. En este libro ambicioso, positivo y clarificador se explica el porqué estamos donde estamos, se ofrecen respuestas a la crisis y se abordan todos los temas espinosos de la actualidad financiera.

Se trata de un libro escrito desde la adoración. Cada cual es libre de adorar a quien quiera, pero en este caso la adoración llega casi al ridículo. Los demás somos libres de comulgar o no con las ruedas de molino de doña Carmen.

Comencemos por el principio. Cuando el PP llegó al poder en el año 1996, España estaba recuperándose de una crisis económica. La creación, en pocos años, de más empleos que en Alemania, Francia e Inglaterra juntas fue el resultado de recalentar la economía, poniendo primero las bases de la burbuja del ladrillo, e impulsándola después, añadiendo leña al fuego, al desgravar la compra de viviendas,. Se entró en el euro a base de disminuir la inflación artificialmente, congelando el sueldo de los funcionarios y el recibo de la electricidad, para conseguir una inflación de menos de 3 %. El artífice de esta política fue Rodrigo Rato. Pero esta bonanza económica tenía los pies de barro, y, cuando la burbuja estalló, se vio que todo había sido un espejismo. Dejó como secuelas una deuda externa monumental y a muchos jóvenes que habían abandonado sus estudios a cambio de buenos sueldos en la construcción o en el turismo y que ahora engrosan las filas del paro, sin los estudios terminados y con una preparación insuficiente, lo que les condena a un paro de larga duración. Un milagro económico que no ha tenido un final feliz.

El prestigioso rotativo económico Bloomberg en su edición del 1 de diciembre de 2010, hace año y medio, publicó un completo artículo dedicado a Rato y a Bankia, del que podemos entresacar:

Rato, de 61 años, fue el ministro de Economía que allanó el camino para la adopción del euro en España en 1999, ayudando a crear algunos de los problemas económicos con los que ahora, desde su puesto en Bankia, está tratando de lidiar.

A medida que España se iba adaptando a las necesidades de la zona euro, a mediados de la década de 1990, fue capaz de reducir las tasas de interés para estar en línea con las de otras naciones del futuro euro. Las tasas promedio de las hipotecas cayeron al 3,5 por ciento en 2003 desde el 11 por ciento en 1995, lo que desató un boom inmobiliario.

El gasto en construcción, en particular en las costas del Mediterráneo y en Madrid, alimentó una media anual de crecimiento de España del 3,75 por ciento desde 1999 a 2007, en comparación con el 2,24 por ciento para la zona del euro en su conjunto.

Después de ver que todo el trabajo que hizo para poner a España en el euro se deshacía en medio de la crisis crediticia, el nuevo papel de Rato (en Bankia) le da la oportunidad de reparar el daño que causó.

Desgraciadamente para todos, año y medio después del artículo citado, Rodrigo Rato no solo no ha sido capaz de reparar el daño que causaron sus políticas cuando era Ministro de Economía, sino que las consecuencias de estas políticas se lo han llevado por delante, a él y a Bankia. Exageraríamos si, remedando el título del libro, dijéramos que Rodrigo Rato es el gran artífice de nuestra ruina, pero seguro que acertamos si afirmamos que es uno de los artífices de la situación económica actual de España.

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