sábado, 11 de mayo de 2013

España es oficialmente insolvente: saque su dinero ahora que aún puede

Ayer 10 de mayo, Jeremy Warner, un comentarista económico muy conocido en el Reino Unido, publicaba en The Telegraph un artículo sobre España. Esta es una rápida traducción:

No me di cuenta de esto hasta que alguien llamó mi atención, pero el último Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional, publicado el mes pasado, viene a ser lo más cercano a una declaración de insolvencia de España que alguna vez se pueda ver en un análisis oficial de este tipo. Por supuesto, en realidad no dice esto directamente. El FMI es demasiado diplomático para utilizar este lenguaje. Pero ese es el sentido de sus últimas previsiones, que por fin tienen un aire de realismo, en lugar de las dosis habituales de ilusión. 

Tomemos el déficit presupuestario proyectado. Se espera que disminuya bastante abruptamente este año hasta el 6,6 por ciento del PIB, pero eso es principalmente porque el costo del rescate de la banca se produjo en el presupuesto del año pasado. Sobre una base de igual a igual, en realidad la reducción del déficit subyacente ha sido muy poca. Y nada en el actual conjunto de políticas hace creer que se vaya a reducir próximamente, por eso es que el FMI prevé que el déficit se mantendrá muy alto hasta el final del horizonte de previsión, en 2018. El próximo año, se prevé un déficit del 6,9 por ciento, el año después de 6,6 por ciento, y así sucesivamente, avanzando muy poco a partir de entonces. Recuerde, todas estas proyecciones se realizan sobre la base de todo lo que sabemos acerca de la política hasta el momento, por lo que toman en cuenta el último paquete de medidas de austeridad anunciadas por el Gobierno español. 

La situación es aún peor en una base ajustada cíclicamente. Lo que a veces se llama el "déficit estructural", o la parte de endeudamiento de los gobiernos que no desaparece aún después de que la economía vuelva al crecimiento (si es que alguna vez lo hace), en realidad se deteriora de un 4,2 por ciento esperado del PIB este año al 5,7 por ciento en 2018. En 2018, España tiene, de lejos, el peor déficit estructural de cualquier economía avanzada. Entonces, ¿qué sucede cuando usted lleva al endeudamiento ese tipo de tasa, año tras año? El endeudamiento aumenta, por supuesto, y eso es lo que le va a pasar a España, donde se prevé la deuda pública bruta pasará de 84.1 por ciento del PIB el año pasado a 110,6 por ciento en 2018. Ninguna otra economía avanzada tiene un panorama con un empeoramiento tan espectacular. Y la tragedia de todo esto es que España hace progresos importantes en el tratamiento del "saldo primario", que es el déficit antes de costes de servicio de la deuda. 

Lo qué prevé que ocurrirá es esencialmente lo que ocurre en todas las quiebras. En una primera fase usted tiene que pedir prestado más, sólo para pagar los intereses de su deuda existente. El pacto fiscal requiere de los países de la eurozona que reduzcan el déficit al 3 por ciento a finales de este año, aunque a España entre otros se le concedió recientemente una moratoria. Pero con estos números, no hay posibilidad alguna de lograr este objetivo, sin más medidas de austeridad, que aun cuando se intenten muy probablemente sean contraproducentes. En cualquier caso, parece dudoso que una economía donde el desempleo ya es superior a 25 por ciento pueda hacer algo más por lo que respecta a la austeridad. 

En el pasado, el FMI ha sido culpable de ser demasiado optimista acerca de España, tanto en la perspectiva para el crecimiento como en las finanzas públicas, así que es posible que ahora está cometiendo el error inverso de pesimismo excesivo. Pero de alguna manera lo dudo. España está yendo hacia una situación deflacionaria. 

Todo esto lleva a la conclusión de que una gran reestructuración de la deuda española es inevitable. Los rendimientos de los bonos soberanos españoles han caído fuertemente desde el anuncio de "transacciones monetarias directas" del programa del Banco Central Europeo. El BCE se ha comprometido a imprimir dinero sin límite para contrarrestar a los especuladores. Pero al final, ninguna cantidad de liquidez puede encubrir un problema subyacente de solvencia. 

Europa dijo que Grecia fue la primera y última de estas reestructuraciones, pero luego hubo Chipre. España ha tenido que hacer una nueva recapitalización de sus bancos a la espera de la llegada del sindicato bancario europeo, con el que espera que éste haga el trabajo en su lugar. Pero si el precedente de Chipre vale para algo, se exigirá un alto precio. Los acreedores bancarios serán ampliamente confiscados, y la confiscación de los depósitos parece muy posible. 

No aconsejo que saquen su dinero a la ligera. En efecto, como consejo general es groseramente irresponsable, ya que se corre el riesgo de inducir el pánico. Sin embargo, mirando las previsiones del FMI, que es lo único racional que se puede hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario