sábado, 22 de junio de 2013

Perspectivas de la crisis del euro


Hablábamos el otro día de la viabilidad del euro, y llegábamos a la conclusión de que, como para salvarlo se deberá ceder mucha soberanía, lo más probable es que el euro no dure demasiado. Entramos un poco más en detalle de qué se debería hacer para que el euro fuera viable.

Ya hace seis años que estamos en crisis, y con las políticas de austeridad no arreglamos nada. La reforma laboral, que reduce la rigidez de los contratos, tiene partes positivas, pero tiene una negativa, y es que los sueldos están disminuyendo. Pero esto aumenta la productividad, diremos. Pero también reduce el consumo. Y tenemos una crisis de consumo. Encontrar el punto de equilibrio es complicado. La "devaluación interna" es un proceso largo y muy difícil de pilotar.

Se debe promover el crecimiento económico, y esto sólo se puede hacer mediante la mutualización de la deuda. El precio del crédito bajaría, y así el crédito volvería a las empresas y los particulares. Pero esto choca con la "ética" de los países que, por ahora, van bien. ¿Por qué, dicen, deberíamos hacer cargo de una parte de las deudas de los países derrochadores? El problema es que, fuera de Grecia, ninguno de los otros países europeos con problemas ha sido derrochador. Su déficit proviene, no de sus gastos, sino de la crisis: la bajada de los ingresos por impuestos y los problemas de los bancos, los que el estado ha tenido que hacer cargo.

Mutualizando la deuda, no hay ninguna duda de que los intereses bajarían para todos. Como en Estados Unidos, los intereses serían menores que la inflación, es decir, serían negativos. Con unos intereses más bajos, negativos, los gastos del estado bajarían, el déficit se reduciría, se dedicarían más recursos a la actividad productiva y se generaría crecimiento económico, ya que el crédito sería más barato.

Finalmente, se debe promover un sistema financiero europeo estable. Esto requiere tres condiciones: una supervisión común, una garantía de depósitos común y una política fiscal común. Hay que empezar por la supervisión, después por la política fiscal y, finalmente, por la garantía de depósitos. Y esto es urgente. Se habla desde hace dos años y no se avanza. Mientras los mercados actúan. Este retraso tiene un coste muy importante y, si se tarda demasiado, puede cargarse, no ya el sistema bancario de los países más débiles, sino toda su economía.

Que los dirigentes europeos decidan atacar estos problemas es, nos lo dice la experiencia, muy difícil, casi imposible. De modo que el destino del euro parece marcado.Una ruptura del euro basada en la salida de la moneda única de los países débiles (Grecia, Portugal, España) tendría unas consecuencias calamitosas para estos países: fuga de capitales, "corralito", más paro, más miseria. Las deudas exteriores, que seguirían siendo en euros, se deberían pagar con monedas devaluadas, y no se podrían pagar. Calamidades que durarían varios años. Y las naciones europeas más prósperas también quedarían tocadas por esta crisis, ya que sus bancos no verían ni un euro de la deuda de los países pobres que tienen en su poder, creando una crisis financiera muy importante. Con este tipo de ruptura, todo el mundo sale perdiendo.

Otra solución sería que quien saliera del euro fuera Alemania. El euro resultante, el euro de los pobres, se depreciaría respecto del marco alemán, lo que aumentaría las exportaciones, promoviendo un crecimiento económico y equilibrando el balance comercial europeo. Para Alemania, la ventaja sería el de disminuir el valor de su deuda, que, siendo en euros (devaluados) le sería mucho más sencillo de pagar. Con esta ruptura del euro, todo el mundo saldría ganando.

Como decía George Soros a los alemanes: "lead or leave". O lideráis las reformas necesarias para salvar el euro y para la prosperidad vuelva a Europa, o largaros.

De todo esto no habla nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario